El gran Marketing de Colágeno

Artículo revisado.

Tal y como os prometí, hoy os traigo más información acerca de la eficacia del colágeno, del que ya os hablé en el post anterior. Me da igual cómo se denomine, ya sea colágeno a secas, hidrolizado, marino, con magnesio o en distintos formatos como polvo, cápsulas o líquido. Bajo estas denominaciones generales, y según la información que he revisado, no puede afirmarse con seguridad que su eficacia esté claramente demostrada a largo plazo para mejorar las arrugas o hacer más llevadera la artrosis.

Son el dermatólogo Agustín Viera y la reumatóloga Montserrat Romera quienes señalan que no existen suficientes ensayos clínicos en humanos como para garantizar su eficacia de forma contundente.

La biodisponibilidad, una incógnita

“Da la sensación de que el colágeno vale para todo, pero en realidad la nutricosmética debe entenderse como una herramienta que complementa un estilo de vida sano y equilibrado, junto con cuidados tópicos específicos para la piel”, considera el dermatólogo.

Para que el colágeno consumido ofreciera resultados, tendría que ser asimilado por el organismo y distribuido por el torrente sanguíneo hasta llegar a la piel con una determinada concentración que permitiera una eficacia objetiva. De ahí la importancia de la biodisponibilidad.

No todos los productos de colágeno son iguales. Según el doctor Viera, existen productos de colágeno nativo cuya biodisponibilidad es muy baja, mientras que otros formatos, como los gelatinizados o hidrolizados, podrían mejorar ese aprovechamiento.

“Muchas veces no están claras las fórmulas, ni las dosis de esas fórmulas, ni el tiempo que hay que utilizar el producto, ni si interactúan unas sustancias con otras, ni los límites superiores para su uso seguro. Lo importante es que exista una repercusión objetiva en el paciente”, añade el especialista.

Estudios escasos

El potencial del colágeno todavía no se ha sometido a suficientes estudios como para hablar de una evidencia científica sólida.

Según el dermatólogo, existen pocos estudios clínicos en humanos, y en muchas ocasiones se compara el colágeno oral frente a placebo, pero no frente a otros tratamientos cuya eficacia sí haya sido mejor demostrada.


Colágeno en crema facial

El colágeno en crema facial. EFE / Miguel Tovar

Y algo parecido ocurre con los productos cosméticos con colágeno para la piel. No todo lo que se aplica sobre la piel se absorbe, y por mucho que se aplique colágeno, eso no significa necesariamente que vaya a generar un efecto real sobre el colágeno de la dermis.

“De los productos cosméticos se dicen muchas cosas que no siempre se demuestran desde el punto de vista científico. Por eso el dermatólogo se convierte en un asesor no solo de la piel enferma, sino también de la piel sana. Hay que utilizar aquello que se haya demostrado científicamente”, apunta Agustín Viera, dermatólogo en la clínica Ivalia Dermis de Las Palmas de Gran Canaria.

Colágeno y artrosis

Que no existe suficiente evidencia científica por el momento también lo comparte la doctora Montserrat Romera, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y especialista en el Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona.

Los estudios van valorando distintos tipos de colágeno —hay una docena descritos— y puede que alguno resulte prometedor frente a la artrosis, pero se trata de estudios pequeños y no se puede hablar de ellos como si fueran un fármaco con eficacia demostrada.

Según la reumatóloga, de todos los tipos de colágeno, el más importante es el tipo II, presente en el cartílago articular en una proporción aproximada del 90 %. El resto corresponde, entre otros, a colágeno tipo IX y tipo XI. Se trata, además, de tipos distintos a los predominantes en la piel.

En su consulta, Montserrat Romera no prescribe colágeno, aunque sí habla de otras sustancias relacionadas con la articulación.

En el cartílago articular —explica—, además del colágeno, hay otras sustancias como la glucosamina y la condroitina, sobre las que sí existen estudios que apuntan a un posible efecto en la artrosis, al igual que el ácido hialurónico, que se inyecta a nivel intraarticular, sobre todo en la rodilla.

“De momento no tenemos tratamiento curativo para la artrosis, pero al paciente se le recomiendan algunas de estas sustancias porque puede experimentar cierta mejoría y necesitar menos antiinflamatorios”, apunta.

También advierte sobre productos de parafarmacia que no indican con claridad el tipo de colágeno que contienen, además de recomendar revisar qué otros ingredientes incluyen y valorar que no resulten perjudiciales para la salud.

No basta con que un suplemento suene bien: también debe existir una base científica que lo respalde.

En definitiva, como mencionaba al principio y como ya le he comentado anteriormente a algún cliente, no recomiendo ningún tipo de colágeno de forma general basándome únicamente en el marketing o en las promesas del envase, debido a la escasez de información concluyente sobre su eficacia.

Más adelante os compartiré información sobre la glucosamina y algún otro suplemento a base de magnesio que, a mí personalmente, a corto plazo me han ido bien.

Y por último, antes de comprar cualquier suplemento de colágeno o de otro tipo, sería recomendable consultar con vuestro médico de cabecera en base a vuestros resultados analíticos y a vuestra situación individual.

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